jueves, 16 de enero de 2014

3:33 - Mi insomnio y yo

La hora de las brujas
sin rostro,
de los demonios
como yo.

La hora de las sombras rotas
y los ojos mudos,
de los fantasmas
como los que ahora somos.

La hora de los desenlaces
que terminan en nudos,
de los nudos
que terminan en nada,
de la nada densa y palpable.

La hora de llenarse
de vacío.

La hora de los paraísos perdidos,
de la búsqueda de los propios infiernos.

La hora de las cicatrices,
de las heridas abiertas,
de los suelos aún ensangrentados.

La hora de la rueda quemada
y el pitido en la oreja
del sonido del motor.

La hora en la que salimos
la Luna y yo,
como cada noche,
aullando a los lobos.




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