martes, 13 de marzo de 2012

Las arpas de mis musas


Las arpas de mis musas están hechas de humo. Del que se escapa de tus labios y de los míos. Del que nos une en verano y me aleja en invierno.
Las arpas de mis musas no tienen guión ni partituras predispuestas y dependen más de los colores de lo que me gustaría.
Las arpas de mis musas se disuelven entre claxon y televisores para volver a formarse con el vuelo de cualquier pájaro.
Las arpas de mis musas tintan las noches salpicando estrellas con sus cuerdas y no me dejan dormir.
Las arpas de mis musas no solfean, pero dibujan melodías que atraen la melancolía como las sirenas a los marinos.
Las arpas de mis musas se hacen esperar lo justo para llegar por sorpresa cuando no las espero y vuelven a irse dejándome un sabor a chocolate amargo.
Las arpas de mis musas suelen dormir de día para contarme los sueños que se tienen cuando el resto del mundo está funcionando.
Las arpas de mis musas se desdibujan y recomponen a su antojo sin patria ni bandera, para ser parte de todo, de todos y de mí.
Las arpas de mis musas forman con sus notas atardeceres de verano en clave de sol.
Las arpas de mis musas generan insomnio a su paso, con litros de café como consecuencia y no como causa.
Las arpas de mis musas madrugan y trasnochan según les parece y me pintan de un azul que sólo surge del mar, el cielo y esos ojos en los que nace el verano.
Las arpas de mis musas nacen de lágrimas de acuarela que forman paisajes de lunares en mi piel.
Las arpas de mis musas se creen mis verdades a medias y mis mentiras, porque saben que nada es mentira, en realidad. Que nada es realidad.
Las arpas de mis musas me hablan y me callan, me tocan y me ignoran, me escriben y me leen, me salvan y me ahogan.
Me roban el humo, se forman y deforman, renacen en dos caladas y en tres vuelven a morir.
Y se prenden con la llama de mi mechero cualquier madrugada.
Y se apagan en un cenicero gris sea de noche o de día.
Y yo me enciendo un cigarro para que vuelvan.
Y que roben el humo y el sueño.
Y ya de paso las lágrimas.



5 comentarios:

  1. ¡¡son unas caprichosas!!

    biquiños,

    ResponderEliminar
  2. como se nota que eres de artes!! ole y olee! xD

    ResponderEliminar
  3. Los y las que artisteamos comprendemos que vienen y se van cuando les da la gana...

    Me quedo con que nada es realidad

    La que te daría la Luna

    ResponderEliminar
  4. Pura poesia Luci!Supongo que cuando el arte está dentro de uno hace que salgan esas lienas tan emocionantes!
    Cuidate y sigue escribiendo así cariño!
    Un besazo!

    ResponderEliminar
  5. Las musas aparecen y desaparecen, las muy perras....

    Besicos

    ResponderEliminar

Ven, que vamos a hacer un pacto yo y tu sonrisa.